Colombia es una potencia hídrica, pero es inaceptable que en pleno siglo XXI la riqueza de nuestros ríos no llegue a los grifos de los hogares. Recorriendo el país, me encontré con una realidad que duele, especialmente en las periferias urbanas y en la ruralidad: miles de hogares siguen sin acueducto y sin alcantarillado,el 37,2% de los hogares rurales aún no tiene acceso a acueducto y apenas el 15,4% cuenta con alcantarillado, y eso significa enfermedad, pobreza y pérdida de oportunidades. Ciudades históricas como Santa Marta acaban de cumplir 500 años sin tener un sistema de agua potable y alcantarillado digno. No hay salud pública ni dignidad si nuestras familias, especialmente en el Caribe y el Pacífico, tienen que vivir entre aguas negras.
Mi propuesta es clara: sacar el agua de la politiquería y ponerla en el centro del desarrollo regional, con decisiones basadas en evidencia, inversión bien hecha, transparencia total y operación que funcione todos los días, no solo en campaña.
Aquí les presento mi hoja de ruta para que el agua sea un derecho efectivo en todo el territorio:
1. Prioridad humana y vocación regional
El agua para el consumo humano será siempre la prioridad absoluta. Vamos a garantizar agua continua, de calidad y asequible para los hogares, las escuelas y los hospitales, protegiendo las fuentes y reduciendo los riesgos por sequías e inundaciones. Sin embargo, para el resto de las demandas, debemos ser eficientes.
- Uso del agua según vocación regional: las autoridades ambientales definirán caudales garantizados para el abastecimiento humano, mientras que las instancias macro-regionales establecerán prioridades productivas coherentes con el territorio y su sostenibilidad.
- Tarifas justas y eficientes: ajustaremos los esquemas tarifarios para premiar el ahorro y el uso responsable del agua, sin afectar la equidad ni el acceso de los hogares más vulnerables.
- Productividad con responsabilidad: reduciremos costos a las actividades que generen empleo y valor regional, siempre que usen el recurso de forma eficiente y sostenible.
2. Infraestructura regionalizada: menos promesas, más obras
Los municipios pequeños (categorías 4, 5 y 6) no tienen la capacidad técnica para hacer grandes obras de agua.
- Agencias ejecutoras regionales: fortaleceremos agencias públicas regionales para que estructuren, financien y ejecuten directamente proyectos de acueducto y alcantarillado en zonas rurales y dispersas.
- Operación con responsabilidad compartida: los operadores privados que quieran participar en mercados grandes y rentables deberán asumir también la operación de sistemas pequeños y menos rentables en su entorno regional. El acceso al negocio implicará compromiso con el territorio.
- Regalías para lo esencial: priorizaremos el uso de regalías nacionales y regionales en infraestructura básica de agua potable y saneamiento, porque no hay inversión más estratégica que la que protege la vida.
3. Economía circular y residuos sólidos
El agua y los residuos deben verse como una oportunidad, no como un problema.
- Reúso y ahorro de agua: impulsaremos la reducción de pérdidas en los sistemas, el aprovechamiento de aguas lluvias y el reúso de aguas residuales tratadas, creando un mercado regulado que dinamice economías circulares regionales.
- Gestión moderna de residuos: enfrentaremos la crisis de los rellenos sanitarios y formalizaremos a nuestros recicladores para que sean parte fundamental de una economía sostenible.
Vamos a gobernar con integridad para que la plata del agua no vuelva a perderse en la corrupción. El agua es vida. Y en mi gobierno será la base para que el progreso llegue de verdad a cada hogar, a cada vereda y a cada ciudad de Colombia.




