La región de los llanos orientales y la Orinoquía, ese tránsito cuando uno viene de la región del Amazonas, esa selva exuberante y entra a otro ecosistema igualmente bello de humedales, ríos, morichales en la altillanura. Toda la región de los llanes orientales y la Orinoquía es bellísima, pero también tiene un enorme abandono de infraestructura y en muchos aspectos de calidad de vida.
Con María del Rosario en Puerto Carreño o con Erick que se devolvió de Medellín al Orinoco para hacer ecoturismo con su padre que era pescador. Dos generaciones, un mismo propósito, cuidar al Vichada y que lo conozca el mundo. La gente que desarrolla y siembra arroz, ganadería como Nelson, Dayana que siembra cacao en Arauca, en Casanare, por supuesto, todo el desarrollo agroindustrial del Casanare, el Meta y Vichada, están trancados porque no hay buena infraestructura. Las tres vías que conectan a los Llanos Orientales con el resto de Colombia, la vía al llano, las dos vías por Casanare prácticamente destruidas o regularmente suspendidas.
El aeropuerto de Villavicencio necesita con urgencia un mejoramiento y hay más de 10 millones de hectáreas que tienen un gran potencial de desarrollo agroindustrial, pero no para hacer monocultivo que destruya la biodiversidad, sino para poderlo preservar con diversidad de cultivos adaptado a la biodiversidad y la riqueza hídrica de la región y además con justicia e inclusión en calidad de socios de los campesinos y dueños de la tierra de esa región. Los Llanos Orientales y la Orinoquía necesitan infraestructura, seguridad y desarrollar todo su potencial agroindustrial. Para eso vamos imparables.




