Autonomía regional y productividad
Colombia enfrenta una crisis de productividad con un crecimiento casi nulo, lo que nos condena a la desigualdad. Con la dinámica actual, el país tardaría 350 años en duplicar su productividad; nosotros nos proponemos hacerlo en solo 20 años. El gran obstáculo ha sido un centralismo económico y político que asfixia a las regiones. Hoy, los alcaldes y gobernadores deben venir a Bogotá a rogar por citas y recursos, exponiéndose a la intermediación de congresistas y contratistas corruptos.
Mi visión es transformar al Estado en un socio habilitador que dinamice la inversión inteligente desde lo local. Vamos a gobernar en el territorio, no en el escritorio, para que el esfuerzo de cada trabajador y empresario rinda sus frutos.
Aquí les presento mi hoja de ruta para descentralizar el desarrollo y potenciar nuestras regiones:
1. Planeación en el territorio: de la planeación nacional a la planeación regional
Vamos a acabar con el centralismo que ignora las realidades locales.
- Creación del DPR: descentralizaremos el Departamento Nacional de Planeación (DNP) para convertirlo en el Departamento de Planeación Regional (DPR). Los técnicos vivirán en las regiones para estructurar proyectos de alta calidad junto a alcaldes y gobernadores, sin intermediarios políticos.
- Esquemas asociativos: promoveremos áreas y regiones metropolitanas para que los municipios coordinen inversiones y servicios en beneficio de la gente.
2. Inversión directa y sin corrupción
El dinero de las regiones debe quedarse en las regiones y ejecutarse con transparencia.
- Fondo de Convergencia Regional: crearemos este fondo para unificar recursos del presupuesto nacional, regalías y cooperación internacional. El presupuesto no dependerá de los ministerios en Bogotá, garantizando una ejecución ágil y directa.
- Presupuestos participativos: usaremos tecnología para que la ciudadanía vote y priorice los proyectos estructurados. Los colombianos tienen derecho a decidir en qué se invierten sus impuestos.
3. Una nueva regla fiscal para el crecimiento
La mejor política fiscal es la que genera empleo e inversión privada.
- Impuestos atados a resultados: propongo una regla clara: la tasa de tributación empresarial de renta bajará 2 puntos por cada punto adicional de crecimiento del PIB y cuando la tasa de inversión privada supere el 20% del PIB. Si ponemos a crecer la economía a toda máquina, podemos tener menores impuestos. Las reglas de impuestos serán predecibles y atadas a resultados macroeconómicos.
- Confianza para invertir: no radicaremos reformas tributarias para subir impuestos, sino para alinearlos con el crecimiento y la productividad.
- Seguridad jurídica y física: sin la casa en orden no hay inversión; por eso el desarrollo regional irá siempre de la mano de nuestra política de seguridad.
4. Apuestas productivas y talento regional
Cada región tiene un potencial único que vamos a conectar con el mundo.
- Acuerdos territoriales productivos: definiremos apuestas diferenciadas (software en Santander, agroindustria en los Llanos, transición energética en el Caribe) con prioridad presupuestal.
- Reingeniería del SENA: reestructuraremos el SENA para que su oferta de programas responda exactamente a lo que necesitan las industrias de cada región.
- Apoyo a micronegocios: crearemos una ruta integral para que los pequeños emprendimientos superen el nivel de subsistencia y se conviertan en empresas formales integradas a cadenas de exportación.
- Inclusión financiera: usaremos el Open Data para que el historial de pago de servicios públicos o arriendo de los hogares les sirva para acceder a crédito barato, escapando del gota gota y de la falta de financiación.
- Estado eficaz para los negocios: eliminar trámites innecesarios a través de un Portal Único Empresarial para que el Estado sea un aliado y no un obstáculo.
Vamos a construir una Colombia donde el progreso nazca desde sus veredas y ciudades intermedias. Es hora de liberar el talento regional para que la vida, por fin, nos alcance a todos.




