Eficiencia y lucha contra la corrupción
La corrupción en Colombia no es una metáfora; tiene nombres, apellidos y mansiones privadas construidas a costa del acueducto que no tiene La Guajira, la energía que le falta al Caribe y las carreteras que nunca llegan a nuestras veredas. Entre 2016 y 2022, se estima que más de $137 billones de pesos estuvieron comprometidos en hechos de corrupción asociados a contratos y obras. La corrupción sistemática es lo que desencanta a la gente y frustra nuestra democracia.
Yo no vengo a ofrecerles promesas vacías. Yo ya goberné Bogotá, manejé la chequera más grande del país en medio de la peor crisis de nuestra historia y lo hice con resultados y con cero escándalos de corrupción. Mi compromiso es llevar esa misma decencia y transparencia a la Presidencia para que cada peso de sus impuestos se traduzca en bienestar y no termine en los bolsillos de los mismos de siempre.
Aquí les presento mi hoja de ruta para poner la casa en orden y acabar la corrupción del Estado:
1. Reforma a los entes de control: menos burocracia, más justicia
Para que la lucha contra la corrupción sea efectiva, necesitamos que el castigo llegue y sea rápido.
- Transformar la Procuraduría: destinar sus funcionarios y recursos a fortalecer la Fiscalía Antimafia, la Fiscalía General en los territorios y el Sistema Nacional de Defensoría Pública.
- Justicia en tres niveles: Reorganizaremos el sistema judicial para ser implacables con las mafias. Crearemos la Fiscalía Antimafia para someter a las estructuras de corrupción y narcotráfico.
2. Contratación pública blindada con tecnología
El 58% de los contratos estatales hoy se celebran bajo regímenes especiales que permiten saltarse la competencia. Vamos a usar tecnología para proteger los recursos públicos:
- Blockchain en licitaciones: implementaremos tecnología blockchain en la contratación pública para que cada contrato sea inmutable, rastreable y auditable por cualquier ciudadano desde su casa.
- Transparencia total en SECOP: aseguraremos que la totalidad de los procesos de contratación se realicen a través de esta plataforma digital para reducir el favoritismo y aumentar la competencia.
- Sanciones ejemplares: impulsaremos un nuevo estatuto de contratación que permita sancionar de forma ágil a contratistas incumplidos y recuperar efectivamente los recursos robados.
3. Descentralización sin intermediarios
El centralismo es el mejor amigo de la corrupción. Hoy, los alcaldes deben venir a Bogotá a rogar por citas y recursos, exponiéndose a congresistas y contratistas que les piden coimas a cambio de partidas presupuestales.
- Planeación regional: descentralizaremos el DNP para crear el Departamento de Planeación Regional (DPR) con técnicos escogidos por mérito que vivan en los territorios y estructuren proyectos para los alcaldes.
- Presupuestos participativos: usaremos tecnología para que la gente vote y priorice los proyectos en sus regiones. Si la comunidad vigila y decide, es mucho más difícil que se roben la plata.
4. Gobierno abierto y datos para el control ciudadano
Un Estado torpe, sordo y ciego es el caldo de cultivo para el corrupto.
- Open data y ciudadanía 360: tendremos un conocimiento 360 de cada ciudadano y de cómo se asignan los recursos para evitar que los subsidios se queden en manos de quienes no los necesitan o en redes clientelistas.
- Digitalización contra la burocracia: eliminaremos los trámites notariales innecesarios y crearemos un Portal Único Empresarial. Menos trámites significan menos espacios para que un funcionario pida una «propina» para agilizar un proceso.
Vamos a acabar la corrupción. Mi vida ha sido una lucha probada contra la corrupción y no voy a descansar hasta que los colombianos recuperen la confianza en sus instituciones.




