Recorrí toda Colombia de punta a punta los 32 departamentos, más de 200 municipios. La belleza de este país es inigualable. Las oportunidades y también los dolores de la gente nos enseñaron qué debemos hacer. Al final todo se simplifica en que logremos hacer desarrollo regional sin corrupción. Les voy a contar cómo
La primera ruta que hicimos fue la de la energía. Cusiana, Arauca, Barrancabermeja han sido tradicionalmente las zonas de petróleo de Colombia. En Barrancabermeja estuvimos con Luis Fernando, luego hablamos con Dorelis, con Daisy, atravesamos todo el César, llegamos hasta la Guajira, donde nuestra concejal maravillosa Maryori en Riohacha. Toda esa región de Colombia vive literalmente sobre las mayores reservas de petróleo, gas carbón. Y además tienen el mejor viento y sol de Colombia. Y adivinen qué, no tienen energía, tienen apagones, pagan las tarifas más caras de Colombia, no hay derecho, pero además no va a haber empleo y desarrollo si seguimos por ahí. Lo que aprendimos y conversamos con la gente es que tenemos que producir todas las fuentes de energía, que si tenemos algún problema con el petróleo y el carbón, pues podamos usar también viento, sol agua, pero no depender de un solo recurso. Segundo, que tenemos que usar las regalías regionales de todos esos departamentos para cambiar toda esa infraestructura vieja que le están cobrando a la gente en la tarifa. Por eso las tarifas son tan caras. Cambiamos los postes, los cables pelados, los transformadores que se funden con cargo a las regalías regionales y no el bolsillo de la gente. Eso es lo que necesita la gente para poder cuidar su bolsillo, para no tener apagón, para que no se le funda la nevera y para que tengamos energía abundante, barata y tan limpia como se puede.




