Colombia se encuentra ante un cambio de época geopolítica que nos exige dejar de mirar el mundo con una visión tradicional y limitada. Durante décadas, nuestras relaciones internacionales se han centrado excesivamente en los Estados Unidos, generando dependencias que nos hacen vulnerables. Mi visión es clara: es hora de diversificar nuestras relaciones para ganar en autonomía y poner la política exterior al servicio de la productividad, la seguridad nacional y la protección de nuestro patrimonio ambiental.
No podemos seguir vendiéndole al mundo lo mismo que hace 20 años. Mi propuesta busca que cada embajada y cada consulado sea una herramienta para abrir mercados, atraer tecnología, cuidar a nuestros connacionales en el exterior, y defender la democracia en nuestra región.
Aquí les presento los pilares de nuestra política exterior para una Colombia Imparable:
1. Una relación estratégica y madura con los Estados Unidos
Los Estados Unidos son y seguirán siendo nuestro principal socio comercial y un aliado militar clave, pero el modelo de «ayuda» debe evolucionar hacia uno de asociación productiva.
- De Plan Colombia a Inversión Estratégica: debemos aceptar que los tiempos del Plan Colombia terminaron; no nos van a volver a regalar recursos militares. Bienvenidos a ser un país serio que paga su propia seguridad con impuestos, genera condiciones para recibir inversiones estratégicas y llega a acuerdos para que nos compren productos industriales y energía barata.
- Nueva política de drogas: la guerra contra las drogas de los últimos 40 años ha fracasado. Mientras no se controle la demanda, nosotros seguiremos sufriendo la desgracia del tráfico. Mi gobierno estará abierto a cooperar, pero también exigirá que nos ayuden a controlar esa demanda y a comprar nuestros productos legales.
2. Venezuela: nuestra principal prioridad de seguridad nacional
No habrá seguridad plena en Colombia mientras tengamos 2.219 km de frontera compartidos con una dictadura que se alía con grupos ilegales.
- Coalición multilateral para la democracia: como presidenta, lideraré una coalición con países de la región para restaurar la libertad en Venezuela. Necesitamos que ese país recupere su democracia no sólo por razones humanitarias, sino para recuperar un mercado de 8.500 millones de dólares que perdimos.
- Transición ordenada y pronta: no apoyamos intervenciones unilaterales ni colonialismos militares. La transición a la democracia debe ser liderada por la región, con garantías de elecciones libres, respetando la soberanía pero sin complacencia con el régimen.
- Protección de migrantes: mantener y fortalecer el estatus de protección temporal para los hermanos venezolanos, quitando barreras para que puedan progresar mientras luchamos por su retorno a la libertad.
3. Diversificación de mercados: la mirada hacia Asia
Si queremos duplicar nuestra productividad, no podemos ignorar dónde está creciendo el mundo.
- Foco en el Pacífico asiático: profundizaremos agendas comerciales con China, India, Corea del Sur y los Emiratos Árabes Unidos. Buscaremos socios que nos transfieran tecnología de punta para nuestras pequeñas y medianas empresas.
- Diplomacia económica activa: reformaremos la Cancillería para que integre la gestión de comercio exterior. Nombraré embajadores que sean gestores de inversión y científicos que atraigan innovación.
4. Liderazgo global en la crisis climática
Colombia es una potencia de biodiversidad y debemos ejercer ese liderazgo para movilizar recursos globales.
- Justicia climática interregional: el mundo debe pagar por los activos ambientales que protegemos. Promoveremos mercados de bonos de carbono robustos y exigiremos que la región Andina retribuya a las comunidades indígenas de la Amazonía por la protección de los servicios ecosistémicos que garantizan nuestra agua.
- Diplomacia ambiental glocal: defenderemos la Amazonía y el Pacífico biogeográfico como ejes de nuestra soberanía, articulando la ciencia y la tecnología con el saber ancestral de nuestras comunidades.
Gobernaré con firmeza y mesura, alejándome de la «diplomacia de micrófono» y las bravuconadas de redes sociales. La política exterior de Colombia será seria, predecible, profesional y siempre enfocada en defender los intereses nacionales, nuestra Constitución y el bienestar de nuestra gente.




